viernes, 31 de agosto de 2018

Columna de Opinión por la Psicóloga Social Laura Riffo


REFLEXIONES
SELFIES Y PHOTOSHOP: SIGNIFICADO PSICOLÓGICO

Al igual que en el mito de Narciso, amante de una imagen bella pero que no reconocía como propia... están las selfies reales y no tanto. En donde se trata de subir fotos no reales ya que se les pasa filtros para que uno se parezca a la perfección, a esa supuesta belleza ideal (que en realidad no existe en nadie y solo la belleza es a los ojos de cada uno, variando en millones de personas). Tenemos nuestros celulares con la función BELLEZA FACIAL, como ya sabiendo que nuestra intención es no subir fotos de nosotros como somos al natural. Y que buscamos? BUSCAMOS MILES DE LIKES pero ¿para qué? para hacernos "amar" gracias a esa imagen distorsionada de nosotros mismos y a la cual a ella amaran. "DIME DE QUE ALARDEAS Y TE DIRÉ DE QUE ADOLECES" dice la frase... una muestra del enorme vació que sentimos, de esa baja autoestima, de esa necesidad de que nos valoren (pero uno mismo no lo está haciendo)
PSICOLOGO VS PSICOANALISTA: ¿QUE LOS DIFERENCIA?
Psicólogo es cualquier profesional que ejerza en cualquiera de sus ramas la psicología, entendida como la ciencia que estudia los procesos mentales, sensaciones, percepciones y comportamientos humanos en relación con el entorno.
El psicoanalista por su parte, ejerce la psicología desde su rama del psicoanálisis, creada por Sigmund Freud. La misma es una terapia que se centra en los problemas psicológicos como síntomas de conflictos internos reprimidos en la infancia. Por ende, interfiere en el descubrimiento de lo inconsciente para la eliminación de los síntomas.
Entonces, el psicoanalista es una de las tantas ramas más de la psicología como el psicólogo social, conductista, cognitivista en la que cada uno cumple una función diferente por su técnica o abarcacion.
LA NEGATIVIDAD QUE SE HEREDA
El sistema hace que los adultos trabajemos arduo, aún más de lo recomendado para sustentar nuestras vidas y la de nuestra familia. Esto genera a veces un estrés, insatisfacción y queja constante. Que trabajo mucho y gano poco, que no me alcanza el tiempo, que es difícil tratar con la gente, que me siento cansado, que me duele el cuerpo y a veces esos comentarios son más repetidos que la satisfacción que tenemos con nuestro trabajo (en el caso de los profesionales, con esa profesión que nosotros elegimos porque nos gusta). Estamos tan disconformes y hablamos tanto de ello, que nuestros hijos se crían con la idea de que aun eligiendo la profesión, trabajar es una cosa que pone de mal humor y fastidia. Y eso, SE HEREDA. Luego de grandes, la queja va a ser la descarga de ellos también, generando aún más mal humor hasta en su entorno. Porque la queja no soluciona nada claro está, pero lo hacemos igual… como si fuese algo que va a sumar (incluso no solo que no suma, sino que mientras más me quejo más me enojo). Cambiemos el habito de quejarnos y reemplazar la queja por ideas creativas para cambiar esa situación, ese humor, esa conducta y poder trabajar con un mejor ánimo que nos deje estar más en paz y conformes en esas 8 horas o más en las que estoy también ¡viviendo! Y no padeciendo… como así también disfrutar fuera del trabajo a los seres queridos con una sonrisa mostrándoles que el trabajo no es un peso o sufrimiento.